domingo, 29 de junio de 2014

Filoloconvivencias 2014, La Vengasa.

¡Y no os creáis que me olvido de los filólogos! En verdá en verdá, he visto la luz cuando Bea ha dicho que al final sí que se podrá Zafra 2014 (toco madera). Porque joder, lo reconozco, no puedo echar más de menos las convivencias filológicas. La cantidad de sonrisas que les debo animarían al mismísimo Señor Topo de forma tal que en adelante le conocerían como Señor Felís. Son la hostia, y están tan locos como para tenerme a mí como amigo. Y en realidad estoy más emocionado de lo que estoy dispuesto a admitir ante la idea de unas convivencias 2014.

Y sí, he usado muchas palabrotas para enmascarar mi moñez. Putos.

Jo.

Yo esta noche pensaba pasarla jugando a la PS4, pero ni la he encendido. Desde que he cerrado Skype, me ha parecido mejor idea escribir, escribir mucho y recordar momentos como estos:







Y claro, yo no te tengo aquí y jo. Jo. Mucho jo.

Nota informativa.

Se hace saber a la señorita Esther Márquez Martínez (en adelante Ella), lectora habitual de las esporádicas entradas de este blog, la gran necesidad que embarga a su pareja, Mario Gómez García, de pasar sus mañanas, sus tardes, sus noches, y la mayoría de su tiempo en general con ella. Conociendo el gran valor del tiempo, único recurso irrecuperable una vez gastado, Mario se compromete a rentabilizar dicha inversión con caricias, besos, masajes y buenos momentos entre otros menesteres, a sabiendas de que Ella sólo merece lo mejor de este y de todos los universos. Lamentando mucho no poder proporcionarlo, Mario espera que Ella pueda conformarse con lo mejor de él, y le honre con su presencia, su paciencia y su compañía, pues es lo único que él quiere necesita para seguir adelante. Con el firme recordatorio de que nadie jamás ha amado como Mario a Ella, finaliza este comunicado.

martes, 24 de junio de 2014

True Story.

- You know what? It doesn't matter if you're not the most important person in the universe. Right now, I'm so glad to see you.
- Then I am the most important person in the universe!

miércoles, 30 de abril de 2014

Hola!

Pues de estas veces que intento dormir y no puedo. Aunque admito que he empezado a escribir cuando me entra el picorcillo este de ojos, así que seré breve: me apetece mucho decirte que te quiero, Esther. En realidad me apetece mucho estar contigo, y decírtelo en persona, al oído, entre besos, a gritos, como sea, pero hacer que nunca se te olvide. Menos aún en esta semana tan especial, claro. Pero que jamás se te olvide. Te quiero. Te amo. Te puedo decir mil sinónimos y nunca podré describirte lo que me haces sentir, pero espero seguir demostrándotelo mientras me aguantes.

PD: se avecina una semana muy ñoña en este blog. El que avisa no es traidor.

miércoles, 2 de abril de 2014

I always miss you when you're gone.

Hay noches tontas. Me gusta llamarlas tontas porque no sabes qué hacer cuando te toca vivirlas. Lo único que quieres es irte a dormir para empezar el nuevo día de mañana, pero no puedes. Vayusté a saber por qué. (Justo me llega un tweet de Andrea diciéndome que estoy con la regla) El caso es que ésta es una de esas noches. Cuando llaman a la puerta, normalmente van acompañadas de una tristeza extraña, que no sabes de dónde viene, pero que está ahí. La notas. Le preguntas qué hace aquí y te responde con un escueto "tú sabrás", si es que responde en absoluto. La incógnita crece más aún cuando has tenido un día genial. Has estado rodeado de la mejor compañía que se puede pedir, filólogos y Ella, te has divertido y hasta has ido al cine. Así que, ¿qué es lo que falla? Me he dado cuenta hace unos momentos, merced a una epifanía nocturna que me ha impulsado a escribir estas líneas.
El caso es que estas noches atacan de vez en cuando. Sin previo aviso, simplemente llegan y tienes que lidiar con ellas. Y no importa lo genial que haya sido tu día, vas a sentir que te falta algo. En mi caso sé lo que es, porque un par de veces me han pillado en una cama compartida. Y son precisamente esas ocasiones en las que he sido inmune a estas sensaciones, refugiándome en su abrazo, buscando su cariño, recordando que está ahí conmigo. Pero ¿qué fantasma, qué tipo de sentimiento negativo va a superar la protección que supone su abrazo? Es un bastión inexpugnable. Sé que exagero, y sé que probablemente (y aunque me cueste reconocerlo) Andrea tendrá razón y es simplemente que estoy con el equivalente masculino de la regla (o como lo queráis llamar), con una sensación de melancolía injustificada, pero no puedo dejar de pensar que no es nada que su presencia aquí, conmigo, no pueda disipar sin esfuerzo alguno.

Si lo piensas, todo este tocho ha sido escrito simplemente para expresar lo mucho que necesito ese cariño que sólo Ella puede darme en momentos en los que no puedo tenerlo. Bueno, y en los que sí puedo también.

PD: tengo Miss Atomic Bomb, Romeo & Juliet, I Miss You y Copenhague echando humo.

PD2: siento las dosis de moñeces, pero mi blog es mío y ya se sabe lo que hago cuando quiero.

domingo, 9 de marzo de 2014

Seres superiores.

Pequeñas cosas que te hacen ver que has madurado, aunque sea un poquito, como que ya no te parece tan descabellado ni tan condenable la postura "prefiero no pensar para ser feliz", a pesar de que para ti siga siendo tan inconcebible como siempre.
Pero creo que lo comprendo mejor, porque sí es verdad que a veces simplemente necesitamos esa confianza de que un ser superior nos aporta felicidad y protección. Sólo que en mi caso, ese papel lo desempeñan Esther, mis amigos, mi familia...

Y Son Goku. Son Goku siempre protege y salva, por los siglos de los siglos, amén.

Malditos cumpleaños.

Yo calificaría los fines de semana así como perfectos. ¿A qué me refiero con "así"? Digamos que ha tenido puntos clave. Para empezar, y dándole la importancia que merece, he pasado mucho tiempo con Ella. Tiempo privado, tiempo que convertimos en nuestro y sólo nuestro. Tiempo de paseos, de comidas y fiesta con amigos, pero siempre con ese denominativo común que es Su presencia.
Otro punto clave es la presencia filológica en el fin de semana. Joder, si es que es imposible no dejar que te posea el buen rollo (además del ritmo ragatanga) cuando estás rodeado de personas de tal calibre. Todos, y digo todos, aportan su granito de arena (su montaña, en realidad) para hacer de cualquier noche algo legen... wait for it... dary. Y es que como bien dice Barney, no importa lo que hagas en esta vida, no será legendario a menos que tus amigos estén ahí para verlo... y descojonarse de ti o animarte o cantarte cumpleaños feliz ochocientas noventa y siete veces en una misma noche. (Puede que haya añadido algunas palabrejas a esa cita)
Punto clave número 3: a esos dos puntos clave súmales un domingo de tranquileo en casita. Que ese domingo habría sido perfecto, redondeando el fin de semana, si hubiera estado con Ella también, pero eso sería ya avaricia, y pedir demasiado, y todo ese rollo.

En fin, nunca sé cómo terminar mis entradas. Terminaré esta dándole las gracias a filología, por reunirme con tantísimas personas increíbles. Que os quiero mucho a todos, coño.

PD: Los cumpleaños me ponen muy sensible.

martes, 18 de febrero de 2014

Él la interrumpió con un beso, un abrazo, un halago, una caricia, muchas caricias y luego ya con todo, con él mismo por entero, cada pensamiento, un solo pensamiento, con todo, con todo, con todo. Cortaron el silencio con suspiros y susurros de la ropa arrojada al suelo, cortaron el silencio muy delicadamente y fueron perezosos, y fueron cuidadosos y fueron atentos y sensibles, y aunque ninguno de los dos sabía muy bien qué eran la atención y la sensibilidad, lo consiguieron porque ambos lo querían con todas sus fuerzas. Y no tenían prisa alguna, y el mundo entero dejó de existir de pronto, dejó de existir por un pequeño, corto instante y a ellos les parecía que habia transcurrido la eternidad toda, porque verdaderamente había transcurrido toda la eternidad.

sábado, 1 de febrero de 2014

Veo fotos y recuerdo sensaciones.

Cuando empezamos a salir (llevando un mes, o semanas) sus muestras de cariño significaban el mundo para mí. Y costumbres así son difíciles de dejar.